Francesc Miralles Contijoch nació en Barcelona el 27 de agosto de 1968. Su madre era modista y su padre administrativo ilustrado. Su niñez fue bastante tranquila en comparación con su juventud. Pasó ocho años en una escuela de curas de la Ribera. Tras esto, cursó el bachillerato en otro centro. Era un poco mal estudiante. Sus notas eran muy bajas. Pese a ello, logró entrar en la facultad de Periodismo de la UAB (Universitat Autònoma de Barcelona).
No obstante, a los cuatro meses abandonó la carrera. En ese mismo año, se puso a trabajar de camarero en Les Puces del Barri Gótic.
Se trata de una taberna situada en la calle Montsió. Allí, Francesc aprendió a tocar el piano. Nuevamente en la Autònoma, el año siguiente inició la carrera de Filología Inglesa, con la que combinaría empleos precarios de profesor de idiomas. Pasados cinco años de negligencia, se estancó en el tercer curso y, nuevamente, abandonó los estudios. Desde los 17 años tenía enormes ganas de poder viajar, entonces decidió dar rienda suelta a esta fiebre del viajero y abandonó todo para vagar por el mundo.
Durante su viaje, destacar que estuvo viviendo en Croacia y Eslovenia contemporáneamente con sus conflictos bélicos. Esta peripecia le inspiró a escribir su libro Cafè Balcànic. De nuevo en Barcelona, se reenganchó a la vida académica como estudiante de Filología Alemana en la Central. Esta carrera consiguió terminarla. Es más, al acabarla decidió hacer un postgrado para editores. Sin embargo, este no es el primer contacto que tiene con el mundo editorial. En realidad, ya había empezado, siendo traductor de alemán e inglés de libros de espiritualidad y terapias alternativas.
Justamente más tarde fue contratado como editor por un sello de autoayuda. Allí, dirigió numerosas colecciones, además de escribir todo tipo de obras bajo seudónimo. Esos trece meses estuvieron llenos de circunstancias que le valieron por la mili que no había hecho, y que plasmaría más adelante en su primera novela en castellano, Barcelona Blues. Después de abandonar la editorial, se prometió no trabajar nunca más dentro de una empresa.
Entonces probó suerte y escribió una novela juvenil, Un haiku para Alicia, con la que obtuvo el premio Gran Angular de 2001/02. Diez años después, reeditaró esta novela la editorial Plataforma Neo. Desde entonces, se ha dedicado básicamente a escribir, aparte de ejercer de asesor literario para varias editoriales y una agencia. Cabe destacar también su faceta de músico. Pertenece a la banda Nikosia, con la que ha editado dos discos. Esta banda nació en 2008, en Barcelona. Los músicos que componen Nikosia están relacionados con el mundo editorial, como por ejemplo Rocío Carmona, la vocalista. Han creado numerosas canciones a distintas novelas juveniles. También Francesc escribe mensualmente en El País Semanal y Mentesana.