Ilja Leonard Pfeijffer (Rijswijk, Países Bajos, 1968) es un erudito hombre de letras de origen holandés, autor de colecciones de poesía, ensayos, libros de viajes, obras de teatro, sátiras políticas y celebradas novelas como La Superba (2013), con la que fue reconocido con el Premio Libris, el más prestigioso galardón literario de los Países Bajos . Además, es también el nombre de su alter ego, el protagonista de Grand Hotel Europa, publicada en España por la editorial Acantilado. Se representa a sí mismo como un maduro escritor culto y elegante, consagrado y reflexivo que, como un viejo león vencido, se retira del combate y decide hospedarse en ese majestuoso y algo decadente establecimiento hotelero, situado en el no lugar perfecto para tomar distancia y lamerse con tranquilidad sus heridas de amor y hastío.
El macho jefe de la manada parece cansado de recorrer las ciudades más turísticas de Europa, de vivir en islas griegas, de pasear de la mano por Génova, Malta y Venecia, de tanto souvenir y soberbia fachada, tanto Viejo Continente y orgullosa mirada. Va a ser un huésped de larga duración, uno de esos que sacan rendimiento a la cama con dosel, al jardín de rosas, al refinado restaurante, la sala verde y el salón chino, de los que exprimen su estancia a base de charlas con otros sofisticados y selectos residentes y se esfuerzan por olvidar practicando el constante ejercicio de intentar recordarlo todo. Viene herido de amor, arrastrando un pesado equipaje lleno de erudición y sátira desternillante, para hacer de su prolongada estancia una deliciosa lectura y provocar carcajadas al tiempo que te hace comprender lo oscuro que parece el final de un callejón al que estamos tapando la salida.
La novela, traducida del neerlandés por Gonzalo Fernández Gómez y estructurada en XXVI capítulos, es una obra colosal, un magnífico ejemplo de cómo se pueden tratar asuntos importantes sin perder la gracia, una mezcla perfecta entre el ensayo más sesudo y el trepidante best seller, la forma certera de contar una historia a la vez que instruyes, de entretener y llamar a la reflexión en el mismo renglón. Densidad y ligereza ligadas con maestría para ofrecer a lo largo de las más de seiscientas páginas de esta obra monumental una descarnada visión crítica de Europa. El fenómeno del turismo de masas se opone a la tragedia de la inmigración, con fina ironía se tratan algunos de los asuntos más sangrantes de la actualidad, se exponen teorías sobre la identidad cultural, la creación artística o el choque intergeneracional, exhibiendo tal manejo de las técnicas narrativas que el autor es capaz de incluir estimulantes escenas de sexo en mitad de un capítulo dedicado a Caravaggio sin que nada parezca forzado.
El Ilja Pfeijffer personaje se cita en la página 349 con su agente. Quieren hablar sobre las perspectivas comerciales que podría tener una obra dedicada al turismo. En la charla se deslizan frases como “mi afilada pluma produciría sin duda una joya desternillante con gran abundancia de reflexiones profundas”, para más tarde hacer frente al hilo argumental de la novela determinando que “tiene que tratar de Clío y de ti, una historiadora del arte y un doctor en lenguas clásicas, dos personajes anclados en el pasado cuyas miradas personales ponen de manifiesto las imperfecciones de la Europa actual en un nivel filosófico y abstracto”. Ilja Pfeijffer, el polifacético escritor, consigue en su última obra facilitarnos la labor a los críticos y resumir en dos certeras frases la esencia de su Grand Hotel Europa. A lo que diga él, poco más nos atrevemos a añadir.