Mateo Alemán nació en Sevilla (España) en 1547 y fallació en Méxic en 1615. Novelista español. Descendiente de judíos conversos, estudió en Sevilla, Salamanca y Alcalá de Henares. Llevó una vida llena de dificultades y estuvo preso por deudas en la misma cárcel donde Cervantes escribió El Quijote, aproximadamente en las mismas fechas. Se le recuerda principalmente como autor de Guzmán de Alfarache (1599 y 1604), novela que, junto con el Lazarillo de Tormes (1554), dio forma definitiva al género picaresco.
De origen hebreo por parte de madre y de padre, que era médico de la Cárcel Real de Sevilla, Mateo Alemán recibió una cuidada educación. Después de haber asistido probablemente a la academia de Juan de Mal Lara, se graduó de bachiller en artes y filosofía y se matriculó en el primer curso de medicina en la Universidad de Sevilla, continuando luego estos mismos estudios en las Universidades de Salamanca y Alcalá. Aunque usó a veces el título de doctor, no ejerció nunca tal profesión.
En 1569 se vio forzado a casarse en Sevilla con doña Catalina de Espinosa, al no poder devolver una cierta suma que el tutor de ella le había adelantado sagazmente. Dos años antes había entrado en la Cofradía llamada vulgarmente del Silencio, cuyas reglas compilaría años después. En 1581 era encargado en Sevilla del Consejo de Hacienda de Su Majestad. Según el testimonio de un amigo suyo, el alférez Valdés, debió de ser nombrado poco tiempo después recaudador suplente, lo cual está en contradicción con el hecho de que hasta 1582 residió en Sevilla, donde dos años antes había sido encarcelado por deudas. En esta época obtuvo los certificados necesarios para pasar a las Indias; se quedó, sin embargo, en España, viviendo de 1586 a 1601 en Madrid, donde desempeñó su modesto oficio de contador de resultas.
En 1599 publicó la primera parte del Guzmán de Alfarache, que alcanzó una difusión casi sin paralelo en la época. Las veintitrés ediciones que se hicieron de esta obra en seis años, éxito editorial sólo superado por Miguel de Cervantes con su Don Quijote de la Mancha (1605), no contribuyeron, sin embargo, a que el autor se librara de las estrecheces económicas en que se debatía. Después de La vida de Lazarillo de Tormes (1554), de autor anónimo, el libro de Mateo Alemán constituye la cumbre de la novela picaresca, género caracterizado por el realismo en la descripción de ambientes y personajes, casi siempre de baja extracción social y animados por pasiones e intereses de escasa elevación moral.